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Referencias bibliográficas

Anexo con citas (NEL)

Éric Laurent

  1. Familia
  2. Padre
  3. Madre
  4. Hijos

Familia

• Laurent, E., (1994) La familia moderna. En Registros. Tomo amarillo. Año 4.

Página 22:

La familia moderna es contracción. En 1988, […] las familias modernas son de más en más complejas, hasta holofrásicas, ya que la evolución de la familia ha convergido en esa paradoja, en la noción inverosímil de la familia "mono-parental".

Ahí donde no hay más familia, ella subsiste a pesar de todo; es la familia de uno solo. […] lo mono-parental está, efectivamente, munido de un acoplamiento de referencias, de un acoplamiento de situaciones, de ayudas, de identificaciones, de significantes que la hacen familia a ella sola. Es lo menos que el discurso capitalista pide a una familia.

Página 23:

Las "formas más decadentes de la pareja inestable" están hoy racionalizadas por las familias monoparentales que permiten transformar las formas decadentes en las formas racionales, darles un acoplamiento. […]v

Hay también las formas más variadas de lo que Lacan llamó el familiarismo delirante, es decir, la voluntad de conservar las formas de la familia a todo costo. Esto produce, al costo de una suerte de lazos inauténticos, hasta falsos, esas familias americanas sorprendentes en las cuales, al lapso del sexto divorcio y del embrollo de los diversos hijos, podemos calcular exactamente el lazo entre los hijos del primero y los del sexto. […]

Ya que no hay niño sin institución. Aún si es dejado al abandono, está la institución de la calle que lo recibe. […] el niño va con la institución, es la familia o lo que ocupa este lugar: la banda, la calle, la ley de la jungla si es necesario.

Página 26:

Conocemos la recomposición profunda que ha conducido a la institución familiar en su forma actual, y reconocemos al mismo tiempo, que tenemos que atribuirlo a la influencia prevalente del casamiento, institución que debemos distinguir de la familia. […] En 1938, Lacan señala que el sentido del parentesco se cumple en el casamiento, en tanto que es, precisamente, puro efecto de significante. El casamiento tiene esto de hermoso, que es efecto de significante; no hay efecto de sangre, se cumple a la vez, un acto significante y un acto dependiente de un intercambio de palabras. […]

Lo que Lacan retoma en 1969, 30 años después, es que "la función de resto que sostiene la familia conyugal en la evolución de las sociedades, pone en valor lo irreductible de una transmisión. Aquí no reenvía a lo irreductible del casamiento más a lo "irreductible de una transmisión" […] pero es de una constitución subjetiva implicando la relación de un deseo que no sea anónimo". (En "Deux notes sur lénfante", in jenny Aubry, Enfance abandoneé, Metaillé, Paris, 1973. Depris in: Ornicar, pp.107-108)

Pone menos el acento en el casamiento que sobre el establecimiento de un nombre para el niño. El niño se constituye como un sujeto en una referencia al nombre de un deseo que no debe estar sin nombre. Agrega: "Es después una tal necesidad que se juzgan las funciones de la madre y del padre. De la madre en tanto que sus cuidados llevan la marca de un interés particularizado, fuera por las vías de su propia falta. Del padre: en tanto que su nombre es el vector de una encarnación de la ley en el deseo".

Página 31:

La familia no es digna y respetable, mientras tanto pueda ser un lugar donde cada uno pueda encontrar un espacio por lo que es de su particularidad restante.

 

• Laurent, E., (2016) El análisis de niños y la pasión familiar. En Enlaces 22. Publicación del Departamento de estudios psicoanalíticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama, pp. 102-108.

Página 102:

La relación entre el analista de niños y la familia es tan complicada como la de las instituciones que cuidan a los niños y las familias. Hay cierta tensión entre la institución familiar y el niño. Vamos a tratar de explorar algunos aspectos de esa tensión estructural. ¿Qué es el análisis de niños? Es una práctica que se autoriza de la hipótesis de Freud de que el niño tiene un inconsciente.

Página 104:
Eje: ¿Familias sustitutas?: instituciones comunitarias, religiosas, sectas… y/o
Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades

En nuestra época, el psicoanalista necesita entonces, para obtener esa colaboración, tener en cuenta los desarrollos de la institución familiar, los desarrollos de esta institución en la época de la hipermodernidad en la cual estamos.

Página 104:
Eje: Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades

La familia, definida a partir del matrimonio, pertenece al siglo pasado. Por derecho o de hecho, la familia actual incluye varias formas de unión. Esas familias, sean monoparentales u monoparentales, hacen parecer el matrimonio un lujo institucional.

Página 104:
Eje: Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades

La familia se establecía anteriormente por el matrimonio entre un hombre y una mujer. Hoy, ante este desorden generalizado del género, ¿quién sabe exactamente lo que es un hombre y una mujer? En las parejas unisex, ¿cómo estar seguro que el otro es del mismo sexo? La posición queer considera que la repartición por el sexo es una construcción social, volviendo, así, caduco este universal. A partir de esto, no hay más certeza.

Página 104:
Eje: Las nuevas configuraciones familiares: del padre de familia a las parentalidades

[…] la hipermodernidad opera sobre los significantes de lo que fue la familia, así como en todos los dominios de la cultura, y revela el carácter de ficción de los lazos familiares y sociales. Como el capitalismo, tiene una función de destrucción creativa: destruye la tradición y hace proliferar un enlace de formas nuevas y de nuevos lazos.

Página 106:

El deseo de la madre, su desciframiento, tiene un límite. El niño no podrá jamás descifrar ese código extraño del cual proviene. Se revelará, así como lo que es: un obstáculo para la familia y para sus ideales. De la misma forma que el padre ideal y el padre muerto, la familia ideal es una familia sin niños ya que, cuando el niño aparece, el círculo familiar estalla y se fragmenta. En la medida en que el padre y la madre solo se apoyan ahora en un ideal delirante –el de la ficción o el de la ciencia– se puede deducir de ahí cuál debe ser la posición del psicoanalista: proteger a los niños de los delirios familiares, proteger a los niños de los lazos familiares, de sus nuevas formas, de las pasiones que los habitan, del infanticidio secreto que es el deseo de muerte escondido debajo del lazo familiar.

 

• Laurent, E., (2007) Segunda conferencia en Patología de la identificación en los lazos familiares y sociales. Colección Orientación Lacaniana. Buenos Aires: Grama, pp. 43-49.

Página 43:

Cuando decimos "las patologías de las identificaciones de los lazos familiares y sociales" tenemos que advertir que cada uno de ellos –el lazo social, el lazo familiar y las identificaciones– son en sí patologías.

[…] Freud Señalaba que el síntoma comienza con la pareja, y la pareja considerada desde el punto de vista de la familia siempre fue un síntoma social.

A partir del siglo XIX, la familia restringida a la pareja acompaña el proceso de reducción familiar. El amor, por un lado, y la movilización general del trabajo producen los mismos efectos: una reducción de los lazos sociales a este síntoma particular que es la pareja, dentro de la familia. Esta solución permite articular el síntoma de la relación sexual con los lazos sociales.

Página 44:

En cuanto al lugar de la familia, desde el siglo XI al XXI, pasamos de la justificación de su elaboración religiosa hasta su completa juricidad.

En el cristianismo, las relaciones familiares sostenidas en la trinidad han permitido desarrollar una particular función del Nombre del Padre. Cuando se produce el derrumbe de la civilización de los órdenes al final del siglo XVIII con la Revolución Francesa, la familia se encontró justificada por parte de los filósofos, que intentaron reconstruir un mundo en el cual había que alojar esta familia que ya no cumplía con las funciones que antes tenía, la de asegura los derechos y los bienes de los ciudadanos.

Hegel –el gran teórico de la familia– destaca que la sustancialidad inmediata del espíritu se apoya en la familia y en su unidad sostenida en el amor. La familia vivida como el sueño de un lazo social que podría ser natural.

Dos siglos más tarde, es el derecho el que articula la sustancialidad inmediata de la familia.

Página 45:

Si antes era la familia la que transmitía el nombre y el apellido por derecho a los niños, hoy, con las leyes recientemente establecidas, es el niño el que hace la familia, sea cual fuese el lazo social –biológico o no– que determina el tipo de asociación familiar.

Lacan constataba que en los años 60 la ideología edípica, como él a designaba, formaba parte del familiarismo delirante.

Página 46:

El lazo amoroso de los padres, la particularidad del encuentro sexual, tiene una importancia fundamental para sostener el discurso de la parentalidad.

Esta hipótesis de un lazo natural no es la del psicoanálisis, que constata que la ideología edípica ya no es suficiente y que nuestra práctica no es conservadora, sino que más bien nos lleva a constatar que el niño contemporáneo revela la patología de estos lazos familiares.

[…] un sujeto que tiene a su cargo constituir su familia, en el sentido en el que la familia instituye una distribución de los nombres del padre y de la madre, tiene que sostener no sólo su novela familiar, sino también su ficción familiar y ésta no se ve aliviada por la acción jurídica o el aporte de la sociología.

 

• Laurent, E., (2013) ¿Quién se ocupará de los niños? En El matrimonio y los psicoanalistas. Buenos Aires: Grama, pp. 103-105.

Página 103:

Desde el comienzo, Lacan visualizo una extensión del dominio del Nombre-del-Padre en el contexto de las familias divorciadas de los años 30.

[…] apreciaba de manera crítica el aporte freudiano del "complejo de Edipo", se encuentra embarcado como garante de un orden inmutable. Aquel que abogaba por la complejidad de las familias, divorciadas y recompuestas insistiendo que ellas eran, "formadas para la razón", se encuentra metido como garante de una forma única de presentación de la diferencia sexual.

[…] El padre separa, a través de su deseo, si es aceptado, a la madre de su relación exclusiva con el niño.; Él encarna la pluralidad de los goces.

Lacan fundó también en la razón freudiana la suerte de los padres divorciados que fueron pioneros al romper con el orden moral. EL divorcio, en efecto, restauró en la institución jurídica la primacía de la elección de pareja sobre el orden familiar y la filiación.

[…] La separación, la diferencia de la cual se trata, es que el "Nombre- del- Padre, función de la cual una mujer debe ser portadora, inventa una manera de ocuparse de los niños de la madre, sus objetos "a", para inscribirlos en la ley común, inmanente. Aquello que está fechado en 1968, debe ahora actualizarse con las parejas LGBT.

 

• Laurent, E., (2006) Padre Síntoma. En Blog-note del síntoma. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.

Página 9:

Hoy, los nombres de padre y madre se encuentran transformados, modificados, desplazados por las nuevas demandas y así sumergidos de forma decisiva en el mundo del contrato que es, […] sin límites. El espacio europeo de la procreación se encuentra, aún definido por la ley y no mira más que con sospechas el "sin límites", en particular el de las disposiciones financieras procreadoras. En Francia, los padres pueden escoger, desde el 1 de enero de 2005, dar a sus hijos el nombre del padre, de la madre, o de los dos unidos. Debemos esta modificación al Consejo de Europa que vigila cuidadosamente cualquier discriminación.

 

• Laurent, E., (2006) Padre Síntoma. En Blog-note del síntoma. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.

Página 13:

Asistimos entonces a un doble movimiento en nuestra civilización. De un lado, un conjunto de prácticas técnico-jurídicas revela siempre lo más arbitrario del discurso del amo que nos asigna un nombre. Del otro, se asiste a la investigación encarnizada de un fundamento de la relación familiar en la Madre-Naturaleza. Este doble movimiento funda la dinámica entre estas dos tendencias.

Página 18:

La verdad de la familia se ha convertido en la verdad de las formas del matrimonio.

Página 19:

El psicoanalista […] está por otro parte autorizado a comprender lo que ha fracasado en la reparación de los ideales de la familia. Lacan nos llama aquí la "función de residuo que sostiene […] la familia conyugal". Este término de residuo nos introduce en la familia concebida como resto, objeto a producido por la historia. Hay residuo puesto que la familia queda y por todas partes en donde se la ha creído poder reemplazar por sistemas comunitarios, esto viene saldado por un fracaso. Se apresuran a reformar las familias, tanto disfuncionales, monoparentales o rehechas. Lacan sitúa entonces las funciones del padre y de la madre como los nombres que marcan una particularidad en el deseo del niño en las sociedades.

Página 24:

En el nuevo desorden amoroso que define el régimen de la alianza en nuestra civilización, el sujeto no considera por ello menos el matrimonio ni la filiación.

Página 25:

En la misma medida en que el "nuevo pacto de filiación" en la familia contemporánea se queda incierto, la necesidad de ficciones reguladoras de la paternidad no deja de insistir. El nuevo estatuto del padre se inscribe en este marco. Es lo que permite a algunos autores presentar la moderna relación a la paternidad como concepto "a la carta" del nombre del padre, articulado a su utilidad social.

 

• Laurent, E., (2005) ¿Cómo recomponer los nombres del padre? En Enlaces 10. Publicación del Departamento de estudios psicoanalíticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama.

Página 76:

[…] las familias liberales están listas a satisfacer a todos aquellos que desean una familia recompuesta según las normas más variadas de sus anhelos y de sus comunidades. Se sospecha de un optimismo forzado, una "comedia de la recomposición".

[…] El sujeto, en este mundo, no vive en la esperanza. Quiere, actualmente, casarse y divorciarse muchas veces, tener hijos y separarse de ellos, reencontrarlos también. No se atiene menos al matrimonio y a la filiación. Todo reposa sobre él, sobre su energía, sobre su deseo. Es lo que Iréne Théry llamaba el "desmatrimonio". "Es el lugar social de la institución matrimonial que cambió con la transformación de las representaciones de la pareja: la cuestión de casarse o no, deviene una cuestión de conciencia personal y el matrimonio deja de ser el horizonte insuperable de las relaciones entre los hombres y las mujeres. Este fenómeno social se lo nombró el ´desmatrimonio´. […] El desmatrimonio, más que el rechazo o la crisis del matrimonio, designa la situación históricamente nueva ligada a la transformación del lazo conyugal en un sentido más igualitario, más privado". (Théry, I., Couple, filitian et parenté aujourd´hui, Odile Jacob, París, junio de 1998).

Página 77:

Como lo nota Iréne Théry, el "nuevo pacto de filiación" en la familia contemporánea permanece incierto. Sin embargo, la necesidad de ficciones reguladoras de la paternidad no insiste menos. La ficción que regía la filiación tenía un nombre: el "Padre". No se trataba de los padres en su diversidad, que siempre ha sido grande. El nombre del "Padre" no llegó así no más. Llegó de los sistemas de parentesco profundamente reorganizados por el discurso teológico. […]

El "pacto de filiación" surge en la perspectiva católica, del discurso teológico. Vela por la unidad del Nombre-del-Padre, para absorber la diversidad de padres. El punto trascendente, fuera de línea, funda todos los linajes posibles. Es lo que la Revolución Francesa vino a romper, e inició el doble movimiento de descomposición y de recomposición de los nombres del padre.

En principio hay descomposición porque hay ruptura entre el Nombre-del-Padre y los padres uno por uno. El Nombre-del-Padre no se acomodó bien con los Derechos del Hombre. El primer efecto […] es descomponer el "Nombre" en la multiplicidad de las diferentes funciones atribuidas al padre. Lacan llama la pluralización […] "los nombres del padre". "

 

• Laurent, E., (2015) La Clínica de las Unas solas. En Enlaces 21. Publicación del Departamento de estudios psicoanalíticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama.

Página 95:

Todo lo que ahora se nombra como "violencia de género" o "femicidio" testimonia del hecho de que, efectivamente, los hombres golpean, maltratan, matan el cuerpo de las mujeres. Las mujeres, a medida que irrumpen en el discurso de la civilización, cambian las reglas del juego.

 

• Laurent, E., (2010) El niño como real del delirio familiar. En Kuperwajs, I. (Comp.), Psicoanálisis con niños 3. Tramar lo singular. Buenos Aires: Grama, pp. 19-25.

Página 19:

La hipermodernidad interviene sobre la definición de la familia Aristotélico-Tomista modificando cada uno de los términos. La familia definida a partir del casamiento es algo que pertenece al siglo pasado. La familia actual incluye múltiples formas de unión de facto o de derecho. Estas familias que pueden ser monoparentales, homoparentales, hacen aparecer en la actualidad al casamiento como un lujo institucional.

Página 22:

De la misma manera que el Padre Ideal es el padre muerto, la familia ideal es una familia sin niños […]. Cuando el niño aparece, el círculo de familia explota, se fragmenta.

Página 25:

De esta forma, hay que decir que la posición conservadora es un impasse total; y la fascinación por las utopías supuestamente progresistas, también. Frente a estos dos escollos, que son nuestro Caribdis y Escila, es necesario navegar con la brújula que tiene en cuenta la reconfiguración de las familias a partir del objeto a. Y que nos permite separar todas las tentativas de restablecer las creencias en el padre, -por ejemplo, bajo la fórmula actual de restablecer la autoridad paternal, enseñar a los padres a tener autoridad, crear escuelas de padres para enseñarles el buen comportamiento..., etc.-, todo esto no los va a aliviar de la culpa fundamental de existir."

 

• Laurent, E., (2007) El niño como reverso de las familias. En La variedad de la práctica. Del tipo clínico al caso único. Buenos Aires, Argentina: Tercer Encuentro Americano del Campo freudiano, pp. 17-27.

Página 18:

Ciertamente, ya no es la familia la que tiene hijos. Ciertamente la familia es un útil social poco utilizado, pero el punto de unión naturaleza-cultura, la glándula pineal del sueño social, se mantiene. Ésta ahora, está localizada en el niño mismo.

Página 20:

Es el sujeto quien tiene la carga de constituir su familia,en el sentido en que ella instituye una distribución de los nombres del padre y de la madre. Desde ese momento, esta carga no es aliviada ni por la ficción jurídica ni por el aporte de la sociología.

 

• Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño. En Psicoanálisis con niños y adolescentes. Lo que aporta la enseñanza de J. Lacan. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.

Página 46:

El niño es entonces el objeto a y ocupa el lugar de un objeto a y es a partir de allí que se estructura la familia. Esta se constituye ya no a partir de la metáfora paterna que era la fachada clásica del complejo de Edipo sino enteramente segín la manera en que el niño es el objeto de goce de la familia, no solamente de la madre, sino de la familia y más allá de la civilización.

 

• Laurent, E., (2011) El niño ¿El resto? En Goldber, S. y Stoisa, E. (Comps), Psicoanálisis con niños y adolescentes 3. Encrucijadas de la práctica psicoanalítica. Buenos Aires: Grama, pp. 11-26.

Por una parte el niño falla el ideal, por la otra el deviene un objeto, un producto por el simple hecho de su existencia, y su estatus de objeto producido va mucho más allá de la familia, porque lo que el ideal parental expone, es que la familia es un residuo.

 

• Laurent, E., (1999) Primera Conferencia de "Las pasiones del ser. Seminario de Bahía": Los objetos de la pasión. Buenos Aires: Tres Haches, p. 37.

Página 38:

[…] situamos mal el discurso-dicho familiar si creemos que se trata de hechos, de lo que se trata es de interpretaciones. El sujeto puede tener una interpretación distinta del discurso familiar.

 

• Laurent, E., (1999) La elección del deseo: la certeza de la histeria. En Los objetos de la pasión. Buenos Aires: Tres Haches.

Página 140:

El niño es raro por ser lo que sus padres tienen de más precioso: su Ideal del yo.

 

• Laurent, E., (1999) Responder al niño del mañana. En Los objetos de la pasión. Buenos Aires: Tres Haches.

Página 158:

[…] con la separación entre acto sexual y procreación, y con la procreación asistida, vemos una pluralización de formas de vínculos que permiten articular padres y niños fuera de la forma tradicional […]. Ahora hay pluralización completa y se sigue hablando de familia porque es una institución que permite bienes y derechos y la articulación entre generaciones.

 

• Laurent, E., (2007) Cómo criar a los niños. Entrevista a Eric Laurent. La Nación. Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/912774-como-criar-a-los-ninos

[…] con la separación entre acto sexual y procreación, y con la procreación asistida, vemos una pluralización de formas de vínculos que permiten articular padres y niños fuera de la forma tradicional […]. Ahora hay pluralización completa y se sigue hablando de familia porque es una institución que permite bienes y derechos y la articulación entre generaciones.

[…]

En todas estas variaciones o creaciones diversas (modos de reproducción), distintos discursos van a entrar en conflicto sobre lo que son el padre o la madre en esta ocasión. Pero lo que vemos es que nadie quiere tener hijos sin padres. El psicoanálisis puede, precisamente, ayudar a que en estas circunstancias el niño, la madre, puedan orientarse en un espacio en el cual sea posible usar los términos padre-madre de una manera compatible con el discurso común.

[…] con la precarización del mundo del trabajo cada vez más niños son abandonados por la presión que hay. Antes tenían madres para ocuparse de ellos. Ahora se ocupa el televisor. La tevé es como una medicación, es como dar un hipnótico: hace dormir […].

 

Padre

• Laurent, E., (1994) La familia moderna. En Registros. Tomo amarillo. Año 4.

Página 28:

[…] el lugar del padre no tiene sentido si no es guardado vacío. El padre que se toma por un padre, en el peor de los casos, es el padre de Schreber. Él sabía mantener el orden en la casa, no se jodía, tenía una solución a todo y un reglamento para todo.

[…] La postura paterna consiste para Lacan, en tomarse más bien por un padre judío, en el sentido que tiene ya sobre sus espaldas, un número tal de reglas que no puede tomarse por otra cosa, o por un padre católico, que es siempre San José, que sabe que si bien hay que ocuparse del niño, él no es de todas maneras la causa. La ventaja del nombre es de ser un índice que señala el lugar. Es el vector de una "encarnación de la ley en el deseo". […]

El padre se juzga solamente por esto. Lacan dice: se juzga en lo que él puede humanizar del deseo, es decir, según que él pueda encarnar o no, un modo de tratamiento efectivo del goce. Él no se sostiene siendo padre-el-pudor, siendo padre-la-moral, siendo padre-tirano-doméstico, se sostiene de una sola cosa: sabe, sí o no, de su goce, siendo responsable cerca de sus hijos. Y su goce, sería mejor que tome la forma de una mujer, que haría la causa de su deseo".

Página 29:

[…] hay muchas cosas que aún no hemos aclarado del concepto de "padre-versión", que viene, a partir de esta fecha, a reemplazar al de metáfora paterna. […] en 1969, el padre toma posición de mediación, de medio, de intermediario entre el ideal del yo y la parte tomada del deseo de la madre, que podemos inscribir objeto "a". A partir de 1974-75, Lacan mostrará como otros medios que los del padre, son posibles para abrir una solución al sujeto. Pero no nos equivoquemos. Eso no quiere decir simplemente, "el padre está muerto, todo está permitido". Ya que Lacan lo modera en uno de sus aforismos diciendo: "es posible privarse del padre a condición de utilizarlo". […] Lacan va más allá del padre ideal y de su nombre, tratando de fundar, como lo señala en ese 21 de enero, el respeto o el amor por el padre a partir de la causa del deseo. Es un padre que no es más mediación entre el ideal y el objeto del deseo, pero es tomado, causado a partir de lo que encierra de causa del deseo. Al mismo tiempo, es una nueva forma de definir la mediación paterna y un amor que será compatible con la causa del deseo. El lugar del padre no se deduce solamente a que él transmite el falo- lo que definía la metáfora paterna- sino en tanto que da solución, que presenta un semblante, que da una versión del objeto "a".

Página 30:

Decir que el padre no es solamente el que transmite la castración, pero es el que se define dando una versión del objeto causa. […] Lacan propone abordar al padre no como el mito que garantiza que podemos gozar de todas, sino como el que garantiza que podemos gozar de una fuera de lo universal, sin tener criterios.

 

• Laurent, E., (2016) El análisis de niños y la pasión familiar. En Enlaces 22. Publicación del Departamento de estudios psicoanalíticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama, pp. 102-108.

Página 107:

Solo podemos conocer la función paterna a partir de los modelos que nos da a ver. Si ser es "ser el valor de una variable", ser padre es ser uno de los modelos […] de la función paterna. Y los padres, uno por uno, son diferentes versiones de goce de esa función. Son padre-versiones, perversiones. Por lo tanto, no se trata del padre como semblante sino como objeto a. […]

Lacan nos dio una versión del padre a partir del objeto a con la siguiente formula: "Un padre solo tiene derecho al respeto y al amor, si dicho amor, dicho respecto, estuviera […] perversamente (pére-verse-ment) orientado, esto es, si ha hecho de una mujer el objeto a que causa su deseo. Pero lo que una mujer acoge de eso no tiene nada que ver con la cuestión. De lo que ella se ocupa son otros objeto a, que son los niños. (En Seminario RSI. Clase 21/1/75).

[…] Ser padre es haber tenido la perversión particular de articularse a los objetos a de la madre. Es un enlace muy particular, reconocido socialmente, que deja abierto el hecho de que la mujer pueda o no ser aquella con quién el padre tuvo sus hijos. Formulación muy contemporánea que conviene a las familias recompuestas.

 

• Laurent, E., (2007) Segunda conferencia en Patología de la identificación en los lazos familiares y sociales. Colección Orientación Lacaniana. Buenos Aires: Grama, pp. 43-49.

Página 48:

El padre de familia es el revés del Nombre del padre como garantía. El padre de familia es un sueño del neurótico, de poder suturar la hiancia sexual manteniéndose en esta posición. Pensarse como padre de familia puede tranquilizar a un hombre tanto como una mujer. Los alivia de toda preocupación sexual y los hace concordar con el ideal social.

Sabemos que el drama familiar se tiene que reconsiderar no a partir de estos ideales, sino a partir del goce que está en juego en la pareja, el lugar del tapón que revela el objeto a liberado por el reconocimiento de la hiancia en el Otro.

 

• Laurent, E., (2006) Padre Síntoma. En Blog-note del síntoma. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.

Página 44:

[…] Gracias al esfuerzo de las comunidades gay y lesbianas, todo el mundo quiere cada vez más el matrimonio. La demanda de padre acompaña la de matrimonio en esas comunidades que hasta este momento no soñaban ordenarse bajo esta categoría. Esto renueva las ficciones jurídicas de la paternidad y da trabajo a quienes están encargados de hacer las leyes. Al mismo tiempo desplaza los ideales. […] nos la tenemos que ver ahora con una nueva figura de ese deseo de ser padre, con nuevos "modelos".

La función paterna no se define sino a partir de sus modelos, a partir de la existencia, ¿cómo podemos estar seguros de que ellos dan buena cuenta de la función? La función al nivel del "para todos" no cesa sin embargo de existir. Lo que se trata de mantener es la distancia entre la existencia y el "para todos". […] a partir de esto se deduce una definición de la virtud paternal, es una virtud que lacan ha definido […] como "dejar estupefacta a su familia". […] El efecto sobre la familia se produce a partir del pecado del padre, se produce por el hecho de que el padre en su existencia presentifica un fracaso de la función Nombre del Padre".

 

• Laurent, E., (2005) ¿Cómo recomponer los nombres del padre? En Enlaces 10. Publicación del Departamento de estudios psicoanalíticos sobre la familia-Enlaces. Buenos Aires: Grama.

Página 78:

El Nombre-del-Padre es llevado a su utilidad. Es lo que Lacan terminó por llamar en su enseñanza de los años 70, el padre "herramienta", instrumento disponible para que el sujeto se sirva de él.

[…]

El padre no se vuelve soportable, amable, más que a través de una mujer, no solamente una madre, que presenta el Nombre de la buena manera.

 

• Laurent, E., (2007) El niño como reverso de las familias. En La variedad de la práctica. Del tipo clínico al caso único. Buenos Aires, Argentina: Tercer Encuentro Americano del Campo freudiano, pp. 17-27.

Página 23:

El padre de familia no es más que un sueño del neurótico que, para inscribirse en el Otro quiere de este modo ser garantizado. […]

El drama familiar debe ser retomado a partir del lugar de este tapón que revela el objeto (a) "liberado" por el significante del Otro barrado, la estructura a secas: El niño, por excelencia, ocupa este lugar de objeto, como lo ha señalado Lacan.

 

• Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño. En Psicoanálisis con niños y adolescentes. Lo que aporta la enseñanza de J. Lacan. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.

Página 42:

Asistimos por un lado al fin del patriarcado con su correlato, la declinación de la dimensión trágica del padre, y por otro asistimos a la multiplicación de las formas de la familia conyugal. La familia no reposa ya sobre la línea patriarcal sino sobre las formas del conyugo. Es el fin del patriarcado pero el comienzo de la multiplicidad de las formas de la alianza.

 

• Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño. En Psicoanálisis con niños y adolescentes. Lo que aporta la enseñanza de J. Lacan. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.

El padre no es más que un sueño del neurótico, quien para inscribirse en el Otro desea ser "padre de familia". Es este el punto en que Lacan interroga la distinción entre el padre de familia, sueño del neurótico y la función Nombre del Padre que puede ser sostenida por otros personajes que el padre de familia.

Página 47:

En suma, el padre residuo es una función que se diferencia del padre de familia. Es el instrumento que permite tener reunido simbólico, real y padre imaginario. Simbólico, real e imaginario sr mantienen reunidos por una función que puede desligarse del padre de familia.

 

• Laurent, E., (2011) El niño ¿El resto? En Goldber, S. y Stoisa, E. (Comps), Psicoanálisis con niños y adolescentes 3. Encrucijadas de la práctica psicoanalítica. Buenos Aires: Grama, pp. 11-26.

Página 12:

El psicoanálisis no empuja a los padres a convertirse en tiranos domésticos; les recuerda más bien que son unos San José, que adoptan sus retoños y nunca advienen más que "en nombre de". Así, cuando se evoca la clásica metáfora edipiana, según la cual el padre interviene sobre el deseo de la madre para producir la significación fálica, se trata del operador "Nombre del Padre", que, precisamente, despega la función "en el nombre de" de la persona del padre.

 

• Laurent, E., (2002) No hay contradicciones al encuentro de un niño con un analista. Entrevista a Eric Laurent. En Registros 7. Tomo rosa y celeste niños psicoanálisis. Buenos Aires: Colección Diálogos, pp. 15-16.

Página 15:

El padre se concibe más como un instrumento, una utilidad y la madre a través de la cárcel de su fantasma. […]

Es esencial considerar la versión hacia el padre a partir del goce y no del nombre. En Freud, es considerar el padre de "se pega a un niño" y no el padre edípico o el de Moisés.

Página 16:

No hay dudas que las patologías se transforman en la medida misma de la transformación del nombre del padre en un instrumento más y de la posición que el sujeto ocupa en el plus de goce de su madre. El superyó femenino tiene sus sorpresas e invenciones.

 

• Laurent, E., (2002) Síntoma y nominación. Buenos Aires: Colección Diva.

Página 175:

Al considerar al Nombre del Padre como una función, Lacan reintroduce la pertinencia e considerar distancia entre el padre como función simbólica y el padre como existente. Pese al poco de realidad necesaria para el sostén del universal, el lugar vacío toma una nueva función, la de una garantía.

Página 177:

La realización biológica de la paternidad, la inscripción puramente reglamentaria o legal de la paternidad, no alcanza. Hace falta que un goce se inscriba en letras efectivas, en relación, si puedo decir, al cuerpo de los hijos. Que la paternidad biológica o legal pueda alcanzar a cualquiera no basta para constituir la función del padre. La contingencia puede llegar a ser encarnada por cualquiera, esto no constituye, sin embargo, un modelo de la función, no la hace repetirse como síntoma.

Página 178:

El nombre particular de esta función síntoma es la versión al padre (père-version), inscripción directa del goce no en significante sino en letra.

 

• Laurent, E., (1986). El niño y su madre. En El Analiticón. Volumen 1. Barcelona: Paradiso. Correo del Campo Freudiano en España 48.

Cuando Lacan empezó a hablar mal del padre, a desvalorizar un poco todo esto, los creyentes se desinteresaron y se mantuvieron en el primer Lacan, al que consideraron esencial. No habían visto el trabajo de pluralización, de reorganización que había operado Lacan sobre el padre del Edipo freudiano, para decir en un momento que el futuro del psicoanálisis era pasar más allá del Edipo. Lacan ha instalado esta dimensión con claridad muy tarde en su enseñanza porque Lacan era prudente; sabía que en una civilización, cuando uno empieza a tocar los nombres del padre, nunca se le perdona.

 

• Laurent, E., (1999) Pluralización Actual de las Clínicas y Orientación hacia el Síntoma. Conferencia del 22 de septiembre de 1999, en el Congreso de Salud Mental organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Psicoanálisis y Salud Mental. Buenos Aires: Tres Haches.

Si el padre no funciona como garantía, si no tiene acción sobre la madre, o se la madre no se interesa por el padre, sino que el niño queda abandonado enteramente al fantasma materno, allí el padre no se hace amar y el niño no le supone su lugar, no le supone la eficacia de su nombre y, en este sentido, no va a amarlo sin a rechazarlo.

 

• Laurent, E., (2007) Cómo criar a los niños. Entrevista a Eric Laurent. La Nación. Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/912774-como-criar-a-los-ninos

[…] incluso cuando el padre falta, lo que hoy no falta es un discurso acerca de lo que para (la civilización) es un padre, aún si está ausente. Además, la madre a su vez ha tenido un padre.

 

• Laurent, E., (2007) Cómo criar a los niños. Entrevista a Eric Laurent. La Nación. Recuperado de: http://www.lanacion.com.ar/912774-como-criar-a-los-ninos

Cuando el único ritual es la televisión, comer delante de ella, hablar sobre ella o quedarse en silencio frente al aparato, esto permite articular poco esta posición del padre entre prohibición y autorización.

[…]

La literatura es siempre una excelente vía para orientarse […]. Con El señor de los anillos, Tolkien hizo una tentativa de proponer a los chicos, a los jóvenes, una versión de la religión, un discurso sobre el bien y el mal, una articulación sobre el goce, los cuerpos, las transformaciones del cuerpo, todos esos misterios del sexo, del mal, que atraviesa un niño; versiones de la paternidad.

[…]

En cuanto al autismo, es una categoría en la que las asociaciones de padres desean que se incluya a sus hijos, porque eso les otorga derechos particulares, especialmente en los EE.UU., donde esa es quizás la patología que da acceso a más servicios en muchos estados.

 

Madre

• Laurent, E., (1994) La familia moderna. En Registros. Tomo amarillo. Año 4.

Página 27:

De la madre, señala que los cuidados tienen que tener la marca de un interés particularizado. La particularidad de los cuidados de la madre hace eco en el Nombre-del-Padre.

[…] Lo peor es la madre ideal. […] Todo lo que pudiese reducir la madre a una función ideal produce efectos catastróficos. Lo que tenemos que discernir nosotros, es la particularidad del niño, no en su relación con el ideal materno, pero en la manera como ha sido para la madre, objeto. Lacan dice que la madre es necesaria para eso. Una madre es esencial mientras tanto haga obstáculo a la madre ideal.

 

• Laurent, E., (2006) Padre Síntoma. En Blog-note del síntoma. Buenos Aires: Tres Haches, pp. 7-49.

Página 10:

De igual forma, el principio de no discriminación, aplicado al parentesco, consiste en definirlo estrictamente como sistema jurídico, separado de la tradición histórica. […] el derecho "natural" parece que aquí es insuficiente. Tanto que un decisivo desvanecimiento de la Madre-Naturaleza no dejará de producirse cuando se elabore el "derecho de las mujeres a no usar sus cuerpos para procrear, como lo desea Marcela Iacub. ("unique en son genre" en Le Monde, 10/3/05)".

 

• Laurent, E., (2007) Las nuevas inscripciones del sufrimiento en el niño. En Psicoanálisis con niños y adolescentes. Lo que aporta la enseñanza de J. Lacan. Buenos Aires: Grama, pp. 37-48.

Página 45:

En la metáfora edipiana clásica lo que responde al deseo de la madre es el padre. El padre interviene sobre el deseo de la madre para producir la significación fálica. Pero en la Nota por el contrario, es el niño el que satura la falta de la madre, es decir su deseo. Tapona aquello que es del orden de la falta en la madre, pero no como Ideal sino como objeto.

 

• Laurent, E., (2002) Síntoma y nominación. Buenos Aires: Colección Diva.

[…] en la experiencia analítica nos encontramos con las significaciones que el niño viene a dar a este problema del deseo de la madre. Y estas significaciones, estas respuestas […] están en la enseñanza de Lacan como ubicaciones del niño […] (1) El niño como falo de la madre; (2) El niño como síntoma; y (3) El niño como objeto del fantasma de la madre.

• Laurent, E., (1986). El niño y su madre. En El Analiticón. Volumen 1. Barcelona: Paradiso. Correo del Campo Freudiano en España 46.

[…] el síntoma del niño, viene como respuesta a la cuestión que plantea ese enfrentamiento con el Otro […] Hay que decir que el niño, cuando se coloca en posición de respuesta, de síntoma, no lo hace en posición del síntoma de la madre, sino del deseo de la madre en cuanto que está articulado con el Nombre-del-Padre"

• Laurent, E., (1986). El niño y su madre. En El Analiticón. Volumen 1. Barcelona: Paradiso. Correo del Campo Freudiano en España 48.

[…] si el síntoma del niño representa la verdad del discurso de la madre, no lo es del discurso de la madre como tal, sino de la verdad de la estructura de la pareja.

[…] Lacan cuando nos dice que el niño viene a sustituir a ese objeto del fantasma de la madre (,) habla de una saturación del modo de la falta en que se especifica el deseo de la madre, cualquiera que sea la estructura del deseo de la madre, ya sea neurótico, perverso o psicótico.

 

• Laurent, E., (1999) Pluralización Actual de las Clínicas y Orientación hacia el Síntoma. Conferencia del 22 de septiembre de 1999, en el Congreso de Salud Mental organizado por la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Psicoanálisis y Salud Mental. Buenos Aires: Tres Haches.

Hay reglas que hacen que, por ejemplo, una institución acoja a niños de entre cero y tres años, entonces cuando tiene tres años y medio qué hay que hacer: si hay que hablar con la madre, no hablar con la madre... Si uno piensa orientarse con las reglas está perdido; tiene que orientarse con el hecho de que, por supuesto, están estas reglas, pero hay que saber hacer con esto, hacen parte del problema, para después actuar de manera conforme al interés del sujeto que sufre y viene a consulta.

 

• Laurent, E., (1999) Primera Conferencia de "Las pasiones del ser. Seminario de Bahía": Los objetos de la pasión. Buenos Aires: Tres Haches, p. 37.

Página 37:

[…] podemos decir que las identificaciones parentales son determinadas por la estructura de la lengua por el lugar que los padres ocupan para el niño. De la misma manera, la madre es, al mismo tiempo, el lugar de la satisfacción y el tesoro de lalengua. Es ella la que detenta la palabra, es decir, la palabra de amor la palabra de exigencia e incluso, la palabra del capricho materno. La madre es real en ese sentido, pero es preciso todavía que se interese por esa criatura bizarra que es el padre. Porque él sólo se sustenta por la creencia que la madre pueda tener en él. Si la madre no cree en el padre, si ella no sustenta su lugar en el imaginario, tampoco tendrá él ningún interés libidinal, no habrá ninguna razón para que el niño pueda interesarse por la madre.

 

Hijos

• Laurent, E., (2007) Segunda conferencia en Patología de la identificación en los lazos familiares y sociales. Colección Orientación Lacaniana. Buenos Aires: Grama, pp. 43-49.

Página 47:

Lo que hay que reconocer es que el niño responde al deseo del Otro pagando la libra de carne, que le permite incluirse en este Otro. Al interrogar al deseo del Otro este sujeto, este niño que demanda "¿qué quieren de mí?" no obtiene como respuesta el reconocimiento, sino la angustia que experimenta.

Para tapar esta angustia la preocupación sociológica intenta articular al niño con una ficción, en el que juega el papel del ideal. La posición psicoanalítica, a contrario, pretende mantener al sujeto a distancia del ideal e interrogar lo real en juego en el nacimiento del niño; es decir, el deseo, el goce del cual es el producto.

 

• Laurent, E., (2011) El niño ¿El resto? En Goldber, S. y Stoisa, E. (Comps), Psicoanálisis con niños y adolescentes 3. Encrucijadas de la práctica psicoanalítica. Buenos Aires: Grama, pp. 11-26.

Página 13:

[…] al niño como un resto […] finalmente el niño no será nunca conforme al ideal que sus padres habían construido para él, al modo en que ellos hablaban de él, lo definían antes de su nacimiento, antes de que su propia existencia irrumpiese en las definiciones posibles que de él daban los padres.

 

• Laurent, E., (1999) La elección del deseo: la certeza de la histeria. En Los objetos de la pasión. Buenos Aires: Tres Haches.

Página 134:

[…] no conozco histeria adulta que, en el análisis y no en la anamnesis, no ponga al día los fenómenos de identificación que dan cuenta de la histeria del niño.

Página 135:

La pregunta que se hace el niño es: ¿qué desea mi madre? Para esta pregunta hay una respuesta, aún si el niño la encuentra al precio de una neurosis.

 

• Laurent, E., (1999) Responder al niño del mañana. En Los objetos de la pasión. Buenos Aires: Tres Haches.

Página 149:

El «deseo de niño» deviene una exigencia no solamente por la sofisticación de las técnicas médicas sino también por la creciente sofisticación de las técnicas de adopción y es así como solicitado de manera inédita el niño deviene, entre otros, recurso humano.

Página 150:

Si el analista recoge las ficciones producidas por el niño, es para situar el lugar real que ocupa, en todas las ficciones que le son ofrecidas y entre las cuales, en la ocasión, se extravía. […] ¿En qué lugar se sitúa el niño como falo, como objeto, como síntoma, como verdad, como fantasma? Nos falta entender, a este respecto, la necesidad de la devoración del niño por parte de la ficción imaginaria.

Página 152:

Si decimos que nuestra civilización es menos sensible a la poesía del «niño» es porque ella retiene del niño bastante menos poesía que saber.

Página 153:

El «niño cognitivo» de nuestra época está tan desbordado por el saber como lo estaba «el niño de las Luces», pero por razones totalmente diferentes.

Página 154:

Se trata, por la experiencia de lectura que es una cura psicoanalítica, de permitirle al niño leer lo real de las ficciones […]. En medio de discursos y de medidas que encuadran al niño, que lo fijan como jamás se lo había hecho, el analista es aquel que debe poder autorizarse del único real en juego en esas ficciones.